La salud es una de las prioridades del hombre, por ese motivo en este blog le brindamos información de todo lo que rodea al campo de la misma en el mundo, recursos, información, datos y mucho mas.
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El shock séptico se ha tornado un síndrome de presentación cada vez más frecuente en las unidades de cuidados intensivos. La falla hemodinámica es una de las manifestaciones más notorias del mismo, que generalmente asocia otras formas de disfunción orgánica. Esta falla multiorganica suele ser de grado severo y progresivo, determinando, en muchas ocasiones, la muerte del paciente. La mortalidad por shock séptico es superior al 60% y ha mejorado muy poco a pesar del gran avance en las técnicas de soporte vital.
El aumento reportado en la incidencia del shock séptico se puede atribuir a varios factores: mayor número de pacientes inmunodeprimidos, aumento de procedimientos diagnósticos invasivos, prolongación de la expectativa de vida y mayor resistencia de los microorganismos a los antibióticos. Además, algunos pacientes contraen la entidad en las unidades de cuidados intensivos como consecuencia de medidas de monitoreo o tratamientos realizados en los mismos. Sin embargo, se ha señalado una ligera tendencia hacia la mejora de la mortalidad del síndrome, que esta ligado probablemente a avances en un conjunto de pautas de manejo general del paciente crítico.
Para que la fecundación ocurra de manera adecuada tienen que darse determinadas condiciones: la vagina tiene que ser de características normales, el semen debe depositarse en el lugar adecuado, el cuello del útero no debe tener anomalías ni inflamaciones, debe tener un moco que permita el pasaje de los espermatozoides y que durante este pasaje los capacite: los espermatozoides logran propiedades especiales solamente si atraviesan un cuello uterino que ha sido preparado por el efecto de los estrógenos y la progesterona, de lo contrario no adquieren la capacidad de fecundar. Luego deben atravesar el endometrio, el cuál debe estar sano, con una mucosa que permita que células vivas se nutran de glucosa de su superficie.
Algunas alteraciones que pueden afectar esta etapa: sinequias, adherencias, miomas, infecciones del útero, útero bicorne, tabicado, etc.
Tiene que haber permeabilidad de las trompas uterinas, que terminan en pequeños ostium u orificios a nivel de los cuernos del útero. Las trompas se pueden afectar en determinadas situaciones: infecciones, ETS, infecciones genitales altas (fundamentalmente por Chlamydia, gonococo) que alteran la mucosa y la motilidad de las trompas y pueden causar una esterilidad de causa tubaria. Las fimbrias también pueden afectarse por procesos patológicos como endometriosis, defectos congénitos.
Los ovarios deben estar ubicados en su sitio normal y tener un adecuado ciclo hipofisario y gonadal.
La especie humana no fecunda en el 100% de los ciclos; las posibilidades de que una pareja logre un embarazo es aproximadamente del 25% cada vez.
La neumonía bacteriana adquirida en la comunidad representa en promedio 8,7% de los egresos de niños bajo 15 años de edad asistidos en los distintos centros hospitalarios en Lationamérica; desde 1997 se
aplican guías para su diagnóstico y tratamiento. Se estudió la evolución de la etiología de esta enfermedad en los niños hospitalizados en dichos hospitales en el período 1998-2004.
Streptococcus pneumoniae fue el agente más frecuente todos los años, 91,4 ± 2,3%. Su susceptibilidad a penicilina permaneció sin cambios; los serotipos más frecuentes fueron: 14, 1 y 5. En el año 2002 se identificó el primer caso de Staphylococcus aureus resistente a meticilina adquirido en comunidad; este agente representó 5,8% de los aislados en 2003 y 6,3% en 2004.
Es necesario mantener la vigilancia de la etiología de la neumonía bacteriana adquirida en la comunidad para adecuar las guías de diagnóstico y tratamiento a los cambios en los agentes y su susceptibilidad a los antimicrobianos.
Una de las formas de atacar el reciente brote epidémico de gripe porcina es mediante la prevención primaria. Estas medidas no difieren demasiado de las que se toman en las distintas regiones para prevenir los brotes de gripe estacionaria que también afectan a un número significativo de personas en todo el mundo.
Dentro de estas medidas se destacan: el continuo lavado de manos con agua y jabón, y dentro de lo posible con alcohol en gel, de esta forma se evita el contagio de persona a persona por el contacto con las manos sucias. También resulta muy eficaz el uso de tapabocas en personas que estén expuestas al contacto con personas infectadas.
Otra medida eficaz es no exponer a personas más susceptibles de adquirir la infección por el virus, como son niños pequeños y ancianos, a personas que presenten los síntomas o que recientemente hayan padecido la infección, ya que esta, en este grupo susceptible de personas, puede ocasionar mayores complicaciones que en adultos sanos.
Por último y no menos importante, la vacunación contra distintos tipo de virus de la familia Influenza es una medida efectiva que distintas naciones han puesto en práctica con éxito.
En la vulva se distinguen las formaciones labiales, la desembocadura del meato urinario y la desembocadura del introito vaginal.
El rafe ano-vulvar, o sector comprendido entre el ano y la vulva, es el denominado periné ginecológico. Esta región puede lesionarse, desgarrarse, durante el parto.
La vulva presenta una gran riqueza de elementos vasculares, sobre todo venosos y linfáticos, por lo que puede sangrar de manera importante, por ejemplo al realizarse una episiotomía: sección de los tejidos vulvares y perineales para facilitar la salida del feto.
El drenaje linfático es importante, ya que el cáncer de vulva es el 4º en frecuencia después del cáncer de mama, de cuello de útero y de endometrio.
El drenaje linfático se dirige fundamentalmente hacia los ganglios inguinales superficiales, en relación con la vena safena interna, pero también existe una vía de drenaje a nivel del sector alto vinculado con el clítoris que se vuelca directamente en la cadena ilíaca externa, o sea que entra directamente en la pelvis.
En general, proporciona menor información que la historia. Permite formarse una impresión general del desarrollo intelectual y del lenguaje del niño, así como del estilo conductual.
Además, está orientado a descartar perímetro craneano anormalmente bajo, estigmas genéticos (hallazgos dismórficos menores múltiples), lesiones en la piel y visceromegalia.
El examinador experto podrá valorar fácilmente los signos de disfunción neurológica menor (”signos blandos”), que incluyen alteraciones de la coordinación motora, sincinesias, impersistencia e impulsividad motoras, disdiadococinesia, alteraciones menores del equilibrio, lateralidad cruzada y dificultades en reconocimiento derecha-izquierda. Estos signos son habituales de encontrar en niños con trastornos del desarrollo.
En la evaluación diagnóstica del niño con dificultades escolares el médico tiene un rol complementario con el que desempeñan otros profesionales (psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales). Así, por ejemplo, el psicólogo usará test estandarizados para evaluar funciones cognitivas, habilidades perceptuales, conducta adaptativa y dificultades emocionales. El psicopedagogo aplicará también tests estandarizados para evaluar dificultades específicas de aprendizaje.
Es la interacción de los médicos de familia con sus pacientes según los principios que la rigen. En inglés se establece una distinción entre el ejercicio o práctica de la medicina de familia y la disciplina en tanto ciencia y proceso educativo. Al ejercicio de la especialidad le denominan family practice y a la disciplina científica family medicine.
En español se denomina medicina de familia indistintamente a la disciplina y a la especialidad. En países europeos (Reino Unido, Países Bajos) la expresión práctica general o medicina general se utiliza para denominar lo que hacen los médicos que siguen los principios básicos de la medicina de familia. En otros lugares del mundo, hay una clara distinción entre la práctica general, que implica la falta de un entrenamiento especializado, y la práctica de la medicina de familia, que se basa explícitamente en la aplicación de los principios mencionados adquiridos mediante una capacitación de posgrado.
La práctica de la medicina de familia fue definida por el Consejo Americano de Medicina Familiar (ABFP) como sigue: “…es la especialidad médica que se preocupa por el cuidado de la salud total del individuo y la familia. Es una especialidad en amplitud que integra las ciencias clínicas, biológicas y del comportamiento. El alcance de la medicina de familia no está limitado por edad, sexo, órgano o sistema o entidad mórbida.”
Los romanos construyeron puentes y acueductos que han perdurando hasta nuestros días, mientras que muchas de las obras diseñadas por los ingenieros actuales desaparecerían si se produjera una riada de magnitud superior a la prevista. Obviamente no es que los profesionales de hoy en día trabajen peor que sus antecesores, sino que la limitación de recursos ha llevado a considerar la dimensión económica de las decisiones técnicas. En el campo sanitario se experimenta la misma evolución. Se ha pasado de un entorno que pensaba que la salud no tenía precio a una situación en la que los ciudadanos indican cuánto están dispuestos a gastar en sanidad. Más aún, en los países desarrollados que gozan de buenos indicadores sanitarios, se presta más importancia al servicio que a la salud. Prueba de ello es que a pesar de que los servicios sólo influyen en el 11% de la mortalidad, se les otorga el 90% de los recursos. Esta estructura del gasto, que podría ser considerada totalmente irracional desde el punto de vista de la medicina comunitaria o de salud pública, es perfectamente coherente con el enfoque que aplican los responsables de las políticas de salud. Así, la gestión, que era una actividad marginal a la profesión médica, relegada a unos técnicos que se limitaban a facilitar medios humanos y materiales para que los profesionales pudieran ejercer libremente, ha pasado a impregnar la mayoría de decisiones clínicas y políticas de salud. Los médicos y diplomados de enfermería no pueden permanecer ajenos a este nuevo enfoque si desean seguir ocupando un rol de liderazgo dentro del ámbito de trabajo.
El origen inmunitario de muchas enfermedades endocrinas se sustenta por la comprobación de que existen múltiples anticuerpos organospecíficos circulantes y reacciones mediadas por células. Las tres enfermedades tiroideas con una patogenia autoinmune bien definida son: la tiroiditis de Hashimoto, el hipotiroidismo idiopático del adulto y la enfermedad de Graves. Probablemente estas tres enfermedades representen espectros clínicos distintos de enfermedad autoinmune del tiroides, en los que la naturaleza del autoanticuerpo predominante justifique las distintas manifestaciones clínicas. No puede excluirse una posible intervención de la inmunidad celular, en relación a un desequilibrio funcional de las células T y/o una expresión aberrante de moléculas HLA de clase II en la membrana de las células tiroideas.
Los autoanticuerpos dirigidos contra autoantígenos tiroideos son:
1. Anticuerpos antitiroglobulina. Se pueden detectar en la mayoría de las enfermedades tiroideas, fundamentalmente en el hipotiroidismo idiopático del adulto, pero son poco específicos.
2. Anticuerpos antiantígenos microsomales (antiperoxidasa). El principal antígeno microsomal reconocido por estos autoanticuerpos es una peroxidasa. Son más específicos que los anticuerpos antitiroglobulina, aunque a títulos bajos pueden ser detectados en gran número de alteraciones tiroideas.
3. Anticuerpos dirigidos contra receptores de la TSH con efectos bloqueantes o estimulantes de la función tiroidea.
4. Autoanticuerpos dirigidos contra las hormonas tiroideas y en particular la tiroxina y la triyodotironina. Se detectan en algunas enfermedades tiroideas, pero probablemente no tengan efecto patogénico y sean secundarias a la propia enfermedad.
El asma es una enfermedad respiratoria crónica, inflamatoria y de etiología no del todo conocida. Como resultado de la inflamación de la vía aérea, ésta se estrecha fácilmente en respuesta a gran variedad de estímulos (físicos, químicos o biológicos) a la que se entiende como hiperreactividad bronquial. Ello determina episodios recurrentes de obstrucción bronquial habitualmente reversible espontáneamente o con fármacos y de intensidad variable.
No existen unos criterios claros de diagnóstico uniformes y repetitibles, por lo que es difícil de determinar y comparar la prevalencia del asma. En la mayoría de estudios el instrumento de medida es un cuestionario de síntomas. En España la prevalencia es alrededor del 5,6% (10% en los niños y 3-6% en adultos), tasas muy parecidas a la de los países mediterráneos y más bajas respecto a Reino Unido (8%), Australia y Nueva Zelanda (11%) o Japón (13%). El asma en la infancia es más frecuente en los niños, incluso el doble, pero se iguala en la adolescencia y en la edad adulta se invierte. La incidencia en España es aproximadamente de un 2-7% o sea 100.000 nuevos casos al año.