Las malformaciones congénitas de las venas cavas son relativamente frecuentes y normalmente cursan sin síntomas. Sin embargo, algunas de ellas pueden ser responsables de cuadros clínicos graves.
Las anomalías pueden relacionarse con el número, la disposición anatómica, el lugar de drenaje o la luz de la propia vena. Las más frecuentes son la duplicidad de la vena cava superior, la duplicidad de la vena cava inferior, la vena cava inferior izquierda y la agenesia de la vena cava inferior.
Raramente se acompañan de una repercusión clínica, sin embargo, su existencia dificulta la labor quirúrgica de los cirujanos vasculares cuando se encuentran con ellas. Otras alteraciones menos frecuentes son las denominadas sinequias de Cockett localizadas en la región ileocava inferior, la vena cava inferior preureteral, el anillo venos periureteral, la membrana y las hipoplasias de cava inferior, que predisponen la formación de trombosis venosa.
Habitualmente el diagnóstico es causal en el transcurso de una tomografía computarizada, una ecografía, una flexografía o durante el transcurso de un acto quirúrgico. La corrección anatómica es necesaria excepcionalmente, cuando se presenta un síndrome de vena cava por ejemplo.


