Se define al accidente isquémico transitorio (AIT) como una disfunción cerebral ocasionada por un déficit vascular, de inicio brusco, duración inferior a las 24 horas, con recuperación clÃnica total y ausencia de lesión cerebral residual. Actualmente se engloban en un mismo subgrupo los AIT, los déficit neurológicos isquémicos reversibles (DNIR) y los ictus menores, ya que su etiologÃa, pronóstico y tratamiento son los mismos. El reconocimiento, estudio y tratamiento de los AIT es fundamental, ya que el 40% de los pacientes con AIT sufrirán una enfermedad cerebrovascular (ECV) establecida y la mitad de ellos la experimentarán durante los tres primeros meses después del AIT.
El cálculo de los parámetros epidemiológicos del AIT es difÃcil, ya que al ser episodios de corta duración y reversibles son infravalorados por el paciente y a veces por el propio médico. Se admite una incidencia de 30-80 casos/100.000 habitantes/año y una prevalencia de 300/100.000 habitantes que aumenta hasta 5.000-7.000/100.000 habitantes en los individuos de 65-75 años. En un estudio reciente llevado a cabo en Segovia, se obtuvo una incidencia anual de AIT de 35/100.00 y de 45/100.000 para los ictus menores.
En el 78% de los casos los AIT implicaron el territorio carotÃdeo. El AIT suele ser de duración breve y en más de la mitad de los casos es inferior a las 3 horas. Según la duración se puede establecer una orientación diagnóstica; los AIT de duración inferior a una hora suelen obedecer a lesiones carotÃdeas, mientras que los de duración superior se relacionan con mayor frecuencia con trastornos embólicos cardÃacos o sistémicos.










