Control oftalmológico en un paciente con retinopatía diabética

El paciente diabético necesita ser instruido acerca de la posibilidad de la aparición de la retinopatía diabética como parte de su enfermedad. Se le deben transmitir criterios precisos para que colabore en el control oftalmológico periódico que no interrumpirá nunca.
El médico que trata al diabético, en tanto que diabético, incluirá el informe oftalmológico y el estado del fondo de ojo, junto a las exploraciones complementarias para la valoración inicial y sucesiva del paciente. Cuando se diagnostica una diabetes debe ya explorarse el fondo de ojo. Si hay signos de retinopatía diabética sabemos que, aunque indiagnosticada, se trata de una diabetes con años de evolución.
Tras el fondo de ojo inicial, la exploración se repite periódicamente. Un control anual es lo más recomendable. Siempre que se produzcan descompensaciones severas de la glucemia conviene repetir el fondo de ojo. El incremento de la incidencia de retinopatía diabética con los años de evolución aconseja que a los 5-10 años se realice una angiografía fluoresceínica (AGF) si no se ha realizado antes. Incluso con un fondo de ojo aparentemente normal, la AGF puede evidenciar la presencia de microaneurismas y oclusiones capilares. Una vez detectada la presencia de retinopatía diabética el control de fondo de ojo debe ser más frecuente. Si el paciente presenta alteraciones de la visión o se sospechan cambios en el fondo de ojo debe remitirse al oftalmólogo sin esperar al control periódico.

One Comment

  1. 1

    [...] diferencian de los que sufren ataques isquémicos transitorios porque suelen tener en menor grado diabetes, hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia, pero más hipertensión y episodios de [...]

RSS Feed for this entry

Leave a Comment

[x] Cerrar
E-mail