Son las más frecuentes de las crisis epilépticas ocasionales, presentándose entre el 3.5 y 5% de los menores de 5 años.
Son crisis tónicas, clónicas o atónicas, generalizadas o focales, que se producen en los niños entre los 6 meses y los 5 años de edad en relación a un alza térmica brusca ocasionada por cuadros infecciosos fuera del SNC. En alrededor de un 30% existe el antecedente familiar de convulsiones febriles o de epilepsia.
La mayoría de las crisis son consideradas simples cuando son breves (menos de 15 minutos), ocurren en las primeras 5 horas del cuadro febril, son generalizadas, y son únicas en el mismo episodio febril. Además el electroencéfalograma (EEG) después de 10 días es normal. El pronóstico es mejor cuando ocurren en niños neurológicamente sanos.
Se consideran crisis complejas aquellas que presentan duración mayor de 15 minutos, crisis focales o en serie, múltiples, el EEG después de 10 días es anormal. Habitualmente tienen una historia familiar de epilepsia. Estas crisis, especialmente cuando hay daño neurológico previo, tienen tendencia a recidivar y la incidencia de epilepsia en estos niños es mayor.
El tratamiento preventivo por 2 años o hasta los 4 años, se hará en todo paciente que presente 2 o más convulsiones febriles simples o una compleja. También en los menores de 12 meses, y en la recurrencia de crisis en nuevos episodios febriles. El medicamento más usado es el fenobarbital.
Especial consideración se debe tener con la primera convulsión febril en el menor de 18 meses: se debe hospitalizar y realizar una punción lumbar para descartar meningitis o encefalitis.








