La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad sistémica de etiología desconocida. La manifestación clínica principal se produce en las articulaciones, si bien el hecho de ser sistémica implica que puede afectar a distintos órganos y tejidos del organismo. Se caracteriza por la presencia de sinovitis crónica que afecta principalmente a las articulaciones periféricas, con una distribución habitualmente simétrica, que si es mantenida en el tiempo va a producir distintos grados de deformidad e incapacidad funcional.
La artritis reumatoide es la causa mas frecuente de artritis crónica, con una prevalencia del 1%.Se puede presentar a cualquier edad, presentando un pico de mayor incidencia entre los 40 y los 60 años de edad, es mas frecuente en mujeres (3-1). La AR grave reduce la expectativa de vida, cifrándose entre 3 y 8 años de vida perdidos.
La AR es una enfermedad crónica inflamatoria en cuya etiología participan factores genéticos (HLA-DR4) y no genéticos. El o los antígenos responsables directos de la respuesta inflamatoria son desconocidos.
La AR es una enfermedad autoinmune en la que la respuesta inflamatoria se dirige contra antígenos desconocidos que se localizan dentro de las articulaciones.
De manera esquemática se podría resumir que la interacción entre una célula presentadora de antígeno con un supuesto antígeno artritógeno y el linfocito T seria la clave en el inicio de la respuesta inflamatoria.








