La hematuria es la causa más frecuente de consulta médica por cambio en el aspecto de la orina y constituye un signo y síntoma común que puede encontrarse en la mayoría de las especialidades médicas. Hematuria y proteinuria son los indicios más importantes de la presencia de enfermedades renales o del tracto urinario. La posibilidad de que la hematuria sea la manifestación inicial de una enfermedad maligna obliga a considerarla un síntoma importante que debe investigarse rápida y profundamente.
La hematuria se define como la presencia de 5 hematíes o más por campo de gran aumento al examinar al microscopio el sedimento urinario. Cuando es visible a simple vista nos referimos a la hematuria macroscópica (generalmente más de 100 hematíes por campo). En cualquier caso, la importancia de una hematuria no depende de su intensidad sino de la causa que la ha motivado.
Para demostrar la presencia de hematíes es obligatorio el examen del sedimento urinario, pues las tiras reactivas dan falsos positivos con mioglobinuria y hemoglobinuria.
Si la prueba con las tiras es negativa pero la orina está coloreada debe considerarse la presencia de pigmentos o fármacos.
Las cifras de prevalencia sugieren que entre un 4 y un 6% de los niños tendrán al menos un episodio de hematuria en algún momento de la infancia.
En el 0,1 al 0,5% de los niños que se encuentran en edad escolar se observa una microhematuria asintomática, permanente o recidivante. En los adultos se estima que la prevalencia de hematuria alcanza el 13%.








