Una hernia abdominal es una protrusión de contenido intraabdominal hacia el exterior a través de un defecto de alguna estructura de la pared abdominal. El defecto, congénito o adquirido, puede localizarse en varias regiones dando nombre a los distintos tipos de hernias. Al principio de su historia natural, el contenido de la hernia suele ser grasa peritoneal o mesentérica que atraviesa el defecto de la pared rodeada por el propio peritoneo, al que se llama saco herniario. Con la evolución del cuadro, la hernia progresa aumentando su tamaño y pudiendo contener desde epiplón hasta asas intestinales.
La hernia se denomina reducible cuando su contenido puede ser reintroducido de forma manual en la cavidad abdominal, ya sea por el propio paciente o por el médico; si dicha maniobra resulta imposible la hernia es incarcerada o irreducible; si en la evolución aparece una alteración circulatoria en el contenido herniario, la hernia está estrangulada.
Por su alta frecuencia, las hernias son un motivo de consulta habitual en los centros salud. Su incidencia estimada en la población pediátrica es de 10-20 casos por 1.000 nacidos vivos, con clara preferencia en hombres. El 5% de los hombres adultos presentan alguna hernia de la pared abdominal, de las que el 75% ocurren en la región inguinal, el 10% son incisionales y las demás conforman el 15% restante.










