Los signos y síntomas dependen de la edad del paciente y de la naturaleza aguda o crónica de la infección. Un neonato puede cursar inicialmente con fiebre, insuficiencia cardíaca grave, dificultad respiratoria, cianosis, ruidos cardíacos alejados, pulsos débiles, taquicardia desproporcionada con respecto a la fiebre, insuficiencia mitral producida por dilatación del anillo valvular, ritmo de galope, acidosis y shock. Pueden existir signos de hepatitis vírica, de meningitis aséptica y un exantema asociado.
En la forma más fulminante la muerte puede producirse 1-7 días después del inicio de los síntomas. La radiografía de tórax demuestra un corazón con un aumento de tamaño enorme y edema pulmonar, y el electrocardiograma revela taquicardia sinusal, voltajes reducidos de los complejos QRS y anomalías del segmento ST y de la onda T. La primera manifestación pueden ser arritmias, que en presencia de fiebre y de un corazón grande sugieren con firmeza una miocarditis.
Un paciente mayor con miocarditis aguda puede debutar también con insuficiencia cardíaca congestiva aguda; sin embargo, es más frecuente que los pacientes presenten una insuficiencia cardíaca de instauración paulatina o arritmias ventriculares de instauración súbita. En estos pacientes, la fase aguda infecciosa ya acabado y se observa una miocardiopatía asociado.








