Tos de larga evolución

Una tos de más de 3-4 semanas se podría considerar como de larga evolución y obliga a iniciar una serie de actuaciones médicas dirigidas a buscar un diagnóstico preciso.
Las patologías más frecuentes que cursan con tos de larga evolución son: traqueítis, faringitis, sinupatía, rinitis, asma, bronquitis, de origen nervioso, tabaquismo, EPOC, tuberculosis pulmonar y cáncer broncopulmonar.
En la mayoría de los casos con una anamnesis y exploración física meticulosa se llegará al diagnóstico correcto y únicamente pocos enfermos precisarán pruebas complementarias.
El asma en muchas ocasiones cursa únicamente con tos, suele ser seca o acompañada de mucosidad poca y espesa, predominantemente nocturna o que se desencadena con el esfuerzo. Los antecedentes de atopia como, conjuntivitis, dermatitis o rinitis alérgica, junto con una historia familiar o personal de asma ayudan al diagnóstico, aunque para confirmar éste lo ideal es hacer un estudio de la variabilidad del flujo espiratorio máximo con el medidor del pico flujo.
Cuando la tos es nocturna puede tener su origen en: insuficiencia cardíaca, asma, sinupatía y reflujo gastroesofágico. Si, por lo contrario desaparece por la noche, debe sospecharse un origen nervioso (”tos-tic”) o una EPOC. Con una tos cambiante en un fumador de más de 15 días de evolución debe solicitarse una radiografía pulmonar para descartar un carcinoma broncopulmonar.
La tos productiva indica un proceso inflamatorio, a menudo infeccioso, o un carcinoma broncopulmonar (sobre todo si hay esputo hemoptoico). La tos seca y persistente orienta una faringotraqueítis vírica o por Mycoplasma; también los inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina, puede producir tos seca persistente. El goteo nasal posterior, sobre todo en niños, con frecuencia es causa de tos de larga evolución.

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