La evaluación de la perfusión tisular y de la oxigenación no se ha logrado hacer de manera precisa y práctica, pero algunas mediciones permiten aproximarse a una cuantificación de estos procesos. Lo primero que se evalúa son los signos vitales y en general todos los cambios que se observan en respuesta a las medidas instauradas.
También se utiliza la medición de la presión venosa central, el monitoreo del estado ácido base, las mediciones con el catéter de arteria pulmonar y otros métodos como la tonometría gástrica, la oximetría tisular y la capnografía sublingual para tratar de obtener una cuantificación objetiva del estado de perfusión tisular. Todas estas mediciones invasivas son importantes para la monitorización si las condiciones del paciente lo permiten, más factibles quizás en la unidad de cuidados intensivos. Para colocar una línea central o un catéter de arteria pulmonar se requieren condiciones de personal y de equipos que garanticen la seguridad del paciente.
Tanto la acidosis como la alcalosis son índices importantes de mortalidad. La acidosis interfiere con la respuesta a las catecolaminas, produce arrítmias cardíacas e inhibe la glicolisis anaerobia. No se recomienda infundir bicarbonato en la reanimación inicial de los pacientes en shock hipovolémico.


